martes, 9 de febrero de 2016

Como dejar de fumar y perecer en el intento.
Día 2

...viene de Cómo dejar de fumar y perecer en el intento 1

Sin noticias de Penny


10:30 h.
     Estoy tumbado en la playa tomándome un mojito. Esto es el paraíso; cielo despejado; temperatura, 28 grados centígrados; humedad relativa, 57 por ciento; vientos flojos de componente sur; estado de la mar, espléndida. Mientras pequeña Penny me embadurna con aceite solar factor 30, empiezo a leer el libro que me ha regalado el jefe de personal:
“EMPRENDEDOR POR FUERZA MAYOR, Aprende a montar tu propia empresa con la liquidación por despido, paso a paso”
No se como esto me va a ayudar a sobrellevar mi adicción al tabaco. A los jefes de personal no hay quien los entienda.

13:00 h.

     Me he quedado dormido. No veo a pequeña Penny por ningún sitio, habrá regresado al hotel aburrida de oírme roncar. Temperatura, 35 grados centígrados; humedad relativa, 69 por ciento; vientos flojos de componente sur; estado de la mar, bulliciosa. Parece que la ausencia de nicotina me está empezando a afectar en forma de picor de espalda.

13:45 h.

     Sin noticias de Penny. La espalda comienza a escocerme. Decido regresar a la habitación del hotel, necesito una ducha bien fría y un Marlboro. Temperatura, 43 grados centígrados; humedad relativa, 97 por ciento; vientos inexistentes; estado de la mar, desenfocada.

13:50 h.
     En la habitación no hay rastro de Pequeña Penny ni de sus cosas, voy a bajar a recepción a ver si saben algo o me prestan un cigarrillo.
La espalda me arde, literalmente.

13:51 h.
     Un empleado del hotel me rocía encima todo el contenido de un extintor. No contento con eso, me golpea con el continente hasta apagar las llamas.
Antes de perder el conocimiento consigo pedirle un pitillo. Me responde con otro golpe.

14:15 h.
     Recupero el conocimiento en una ambulancia que circula a toda velocidad por la Avenida Diagonal Mendoza. El ¡niino, niiinoo! de la sirena se mezcla con un ¡tilín, tilín! ¡Uuuuh, uuuuh! hasta que ambos convergen en un ¡crash! y todo se vuelve patas arriba.

14:30 h.
     Me salgo del cuerpo, empiezo a ascender y tropiezo con el culo de una ATS que también se ha salido de su cuerpo. Me disculpo.

14:31 h.
     Intento apartarme, como aún no domino las técnicas de vuelo incorpóreo, me limito a rebotar una y otra vez con mi cabeza contra el trasero de la sanitaria. Me disculpo repetidamente.

14:35 h.
     La enfermera corresponde a mis disculpas con insultos variados y algún que otro improperio irreproducible. Consigo desembarazarme y huyo lo mejor que puedo

14:36 h.
     Tropiezo con el chofer de la ambulancia.

14:37 h.
     Tropiezo con un camillero.

14:38 h.
     Tropiezo con una viejecita con cachaba.

14:39 h.
     Tropiezo con el cuerpo de bomberos. Debido a la alta densidad de entes incorpóreos, me resulta algo complicado establecer una ruta de vuelo y opto por el vuelo del grajo cuando hace un frío del carajo.

14:40 h.
     Me arrolla un coche patrulla.

14:41 h.
     Me arrolla una moto de Tele-Pizza.

14:41 h.
     Me arrolla una moto de reparto del restaurante chino Ku-lo loto.

14:41 h.
     Me arrolla una moto de reparto del Kebab Ke va, yo leo a Kierkegaard.

14:42 h.
     Me arrolla una bici con sidecar.

14:45 h.
     Debido a la alta densidad del tráfico, decido regresar a las alturas, ya más despejadas ahora que la mayoría de entes han regresado a sus cuerpos físicos. Aprovecho la buena visibilidad que da la vista de pájaro para localizar el mío (el cuerpo), por si lo necesito más adelante (al pájaro). Lo encuentro entre un amasijo de hierros, rodeado de personas con chalecos reflectantes que tiran bruscamente de mis extremidades. Una de ellas parece conseguir su propósito al arrancarme un brazo. Se miran unos a otros negando con la cabeza. Al final se apartan para dejar paso a un bombero con una radial en las manos.

En vista de la escabechina, decido que mi cuerpo no va a servirme de gran cosa y que lo mejor es que vaya buscándome otro que esté en mejores condiciones.


8 comentarios:

Sergio Biosca dijo...

Bueno, no es mala ocasión para cogerse un cuerpecillo joven y bien parecido... si lo hay disponible.
Aunque tampoco es un mal plan seguir rebotando en el trasero de las enfermeras un buen rato. Mejor con el trasero físico que el espectral, ya puestos.

Ben Bolkoien dijo...

Pues no se yo, Sergio
La condición extracorpórea tiene sus ventajas. De momento, me siento más liviano.
…Vamos, que me está empezando a gustar esto de ser un ente espectral. Siempre he querido ser un ente, como radiotelevisión española, y ahora que puedo…

Pluma Roja dijo...

Un texto más de los que pueden ser complemento de una novela, yo lo felicito y sigo insistiendo que estoy presenciando el blog de un escritor consumado.

Saludos querido Ben Bolkoien.

Ben Bolkoien dijo...

Saludos, querida Pluma
Como siga insistiendo me lo voy a creer y entonces no va a haber quien me aguante. Siempre es un placer tenerla por aquí de visita.
Un beso

Itziar Sistiaga dijo...

Jajajaja, Mr. Bolki.
Me ha recordado muy mucho al estilo de Eduardo Mendoza en Sin noticias de Gurb, pero le aseguro que me quedo con su texto, me parece casi tan refrescante como ese mar que le permitió dormir hasta ausentarse casi de la vida. Antes de la no-vida.
He dicho.
Besos, Mr.

Ben Bolkoien dijo...

Recuerda vd. Bien, Lady Itziar
Este divertimento era mi modesto homenaje a uno de los grandes en forma de disfraz caricaturesco. El caso es que me ha enganchado y ahora no se y no quiero quitarme el disfraz, a no ser para zambullirme de cabeza en el refrescante mar de ideas absurdas que acuden a mis sueños con su presencia.
He dicho yo.
Besos, siempre, Lady.

Pluma Roja dijo...

Apreciado y querido Ben Bolkoien, por el primer comentario deduzco que se ha encontrado usted en alguna cama de hospital. Pura deducción.

Puede ser que haya usted visitado a sus pacientes.

De cualquier forma, he de decirle que es un gusto tremendo saberlo a usted participando en este mundo bloggero y sinceramente espero de corazón que continúe por mucho tiempo.

Llevo ya nueve años imparables participando y, llega el momento que me he cansado. Pero al verlo a usted y a Lady Itziar me dan ganas de continuar.

Le dejo un fuerte abrazo.

Ben Bolkoien dijo...

Querida Pluma
Hay camas peores que las camas de hospital, donde te roban el alma y las ganas. También he tenido, y tengo, parientes pacientes cercanos a los que visitar en tristes camas de hospitales asépticos y fríos como la muerte.
Pero bueno, poco a poco voy recuperando las ganas, y no sabe cómo reconforta y anima su presencia o la de Lady Itziar.
Usted no puede claudicar, aunque entiendo su cansancio. Permítame ser egoísta y decirle que yo la necesito, necesito sus escritos, sus reflexiones, sus comentarios, su presencia.
Tómeselo con calma si quiere, pero no nos abandone.
Un fuerte abrazo y un beso.

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